El valiente discurso de Jesús Martínez

Jesús Martínez Fernández

A los periodistas con vocación nos gusta decir que nuestro oficio tiene una función social. Sin embargo, si queremos simplificar las cosas, me arriesgo a pensar que hay dos formas de asumir esta afirmación. Hay unos que usan esta actitud como un axioma pensando más en conservar un cierto estatus. El tipo de privilegios, como entrar gratis al cine, reunirse con ricos empresarios sin secretarias intermediarias, o exigir sin méritos que se les trate con pleitesías.

El segundo grupo lo asume pensando más en los demás, con una indiscutible creencia en que su trabajo contribuya a mejorar la vida de las personas en general. Este grupo se identifica por unos rasgos de altruismo, a pesar de tener una pequeña cuota de prestigio profesional, haber publicado en grandes medios, o incluso, haber ganado numerosos premios.

Entre los del segundo perfil podría mencionar a mi amigo Jesús Martínez Fernández, con quien publiqué el libro de investigación periodística “Molly, historia sobre los centros de menores en Cataluña” (Ediciones Carena, 2010). Aprovechando un premio que le concedió la Generalitat de Catalunya, el pasado 17 de diciembre de 2013, por su reportaje “Música simfònica a la presó”.  La pieza, escrita conjuntamente con Pili García, publicada en el diario Bon Dia de Lérida, fue seleccionada por “la originalidad de tratar un tema como la inclusión a través de la música y el arte”, que además valoró “el planteamiento positivo que ayuda contrarrestar el estigma social que a menudo padecen las personas reclusas”.

Lo que motiva este post en mi blog es el discurso que pronunció Martínez en la ceremonia de premiación:

“Se han hecho cosas buenas en materia social, en los últimos años. Aun así, queda muchísimo por hacer. Sin ir más lejos, el otro día estuve en el Banc d’Aliments que el Ajuntament de Barcelona ha cedido a los vecinos de Ciutat Meridiana, y en las cajas de legumbres y hortalizas quedaba escrito: ‘Plan 2013 de ayuda alimentaria a las personas más necesitadas de la UE’. Esto es Haití o Sudán, pero no es propio de Barcelona. No tiene ningún sentido levantar hoteles de lujo y hacer fiestas de compras en las noches del Passeig de Gràcia, si antes no se cubren las necesidades básicas de las personas”.

El periodista reforzó su discurso, al exhibir un trozo de cartón de las cajas de alimentos donados por la UE, para los residentes pobres de una de las ciudades más ricas de España:

banc-aliments

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  1. Antonio

    De seguro cayó como balde de agua fría esa referencia de las hortalizas, en la misma Generalitat, unos habrán pensado…que ingrato este pendejo, encima que lo premian (para callarlo) critica a la entidad, en cambio otros habrán pensado…y pensaban que con ese premio le comprarían su integridad?, pues no, al parecer tiene su talla y valía, muy bien y que sean muchos más los periodistas con ese molde.




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