¿Cómo se ve el caso El Universo (Ecuador) desde Barcelona?

Cuando el colega Jaime Cevallos, corresponsal del diario El Universo, me pidió una opinión sobre el #casoElUniverso, no me esperaba la extensa reproducción en el medio ecuatoriano. ¿Cuánto puede importarle a los ecuatorianos mi opinión como periodista radicado en Barcelona? Pero cuando vi las notas relacionadas en el artículo, sobre la reacción en otros países, recordé que en un mundo globalizado la opinión internacional ayuda a crear consciencia local.

Para los que no lo saben, el presidente ecuatoriano Rafael Correa denunció judicialmente hace un año al periodista Emilio Palacio y los directivos del diario El Universo, por un artículo de opinión. El origen de la polémica está en la toma de un hospital de la policía por parte de agentes insurrectos, donde Correa permaneció encerrado por unas horas, hasta que fue rescatado tras un operativo militar de fuego cruzado entre las fuerzas de seguridad. En su artículo, la frase de Palacio que causó la denuncia del presidente fue:

“…por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente.”

El caso ha tenido un desenlace que no puede dejar indiferente a nadie, sean partidarios o no, del mandatario sudamericano. Cuarenta millones de dólares de multa para el diario y tres años de prisión para Palacio; el director del diario, Carlos Pérez Barriga; así como a sus hermanos, César y Nicolás Pérez.

Di mi opinión al diario El Universo sin conocer la que existe en otros países. Y pude comprobar que tan loco no estoy. Desde la OEA, la ONU, jueces de Brasil, o el Instituto Internacional de Prensa (IPI), manifiestan su preocupación por lo que ocurre en Ecuador. Por eso reproduzco aquí lo publicado el 17 de enero:

Gustavo Franco: “El caso El Universo refleja la escasa independencia del poder judicial en Ecuador”

Las voces de protesta contra la sentencia a diario El Universo siguen proliferando en España. Gustavo Franco, secretario de Medios por la Inmigración del Sindicato de Periodistas de Cataluña, señaló que el caso refleja la escasa independencia del poder judicial en el Ecuador.

“Desde el punto de vista legal, puede crear una jurisprudencia negativa, en contra de los ciudadanos, al situarse el presidente en un tribunal con la ventaja que proporciona todo el peso institucional que ostenta y su capacidad de influir en los jueces”, dijo Franco.

“Me parece que lo más grave es el activismo que está tomando Correa por fomentar este tipo de denuncias en otros países. El presidente ecuatoriano -aseguró Franco- está haciendo una campaña con ruedas de prensa, en sus encuentros con otros presidentes, y hasta hace bandera de su causa por censurar a los medios cuando crea que han emitido una información incorrecta o tendenciosa. Además crea un modelo a seguir de una actuación desproporcionada, pues aunque fuera tuviera la razón, las informaciones imprecisas deben ser compensadas con el derecho a la rectificación”.

Franco dijo que el presidente de un estado democrático debe asimilar la crítica como parte de los valores de esa sociedad, aunque sea mala. “Un gobernante elegido por sus ciudadanos debe saber que el poder lo expone a esto. Otra cosa es en un sistema político que no es democrático, donde la crítica es censurada porque el gobernante no ha sido elegido”.

“En Europa -recordó Franco- los juicios contra periodistas no sorprenden a nadie. Sin embargo, si un presidente se siente agraviado personalmente, debería esperar a dejar el poder para iniciar un proceso contra otro ciudadano. En España, por ejemplo, un periodista jamás iría a prisión por una supuesta difamación. El código establece ya unas penas en este caso, que son una sanción económica, inhabilitación profesional y la debida rectificación en el medio. Jamás la prisión, ni los millones que ha obtenido Correa en esta sentencia”.

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  1. Josep Ramon Giménez

    Es evidente que Correa ha diseñado un Estado a su medida. Y es lamentable que, quienes levantan simpatías internacionalmente por enfrentarse a la opresión del vecino del Norte, en Amèrica, y por frenar el neoliberalismo, tengan que ensuciarse luego cayendo en lo despótico, en el populismo barato, en el endiosamiento. Una lástima. Es que ni Correa, ni Chávez, ni el mismo Morales, ni Ortega, casi ni -aunque aún es pronto- Humala… Pero ¿es que no hay manera de encontrar a gobernantes cercanos al pueblo, que no se crean dioses intocables?
    INDIGNANTE, señor Correa. INDIGNANTE.

  2. Gracias Josep Ramon por tu comentario. Me encantaría saber de tu vida. Un abrazo!

  3. Josep Ramon Giménez

    Pues “me defiendo, me defiendo, como gato panza arriba”. Por ahí ando. Paseando mi documental sobre la Amazonia, todavía, haciendo videos militantes a través de un inventillo al que le hemos llamado Loopa Media (puedes buscarlo en Internet y en Youtube), colaborando con otros “perdedores”,…

    Un abrazo, amigo.

  4. Lo más grave de todo es que no se trata solo de diario El Universo. Rafael Correa está construyendo un estado orwelliano, en el que se castiga e insulta al que se atreve a disentir.
    ¿Cómo entender que un juez asuma un juzgado de manera temporal y en solo 33 horas –sí, solo 33 horas- realice una audiencia de juzgamiento, estudie un expediente de más de 5.000 páginas y elabore una sentencia de 156 hojas, en la que condena a los directivos de diario El Universo a tres años de cárcel y a pagar 40 millones de dólares al presidente Rafael Correa por un delito de injurias calumniosas.
    Las apelaciones del diario no han servido para nada. Ni siquiera los indicios que apuntan a que la sentencia no la elaboró el juez, conocido en Ecuador como Flash Gordon Paredes. Al contrario, se ha utilizado toda la maquinaria propagandística del Estado (medios públicos y afines al régimen, cadenas nacionales, enlaces de radio cada sábado) para impulsar la querella que Rafael Correa presentó como ciudadano, no como Presidente de la República.
    Pero, como te decía, no es solo El Universo. También está el caso de los periodistas Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, que deben indemnizar a Rafael Correa con dos millones de dólares por haberle causado un “daño espiritual”.
    ¿Y cómo le causaron el daño espiritual? Escribiendo el libro El Gran Hermano, en el que denuncian los contratos millonarios que el hermano del presidente hizo con el Estado. El propio hermano del presidente ha dicho que Correa conocía de la situación.
    Pero Correa no está satisfecho con los dos millones. Quiere diez millones, y por tanto, ha apelado la sentencia. El daño espiritual es más fuerte de los que se cree.

  5. Felipe

    En este caso parece haber dos cosas ciertas. La primera es que el periodista llevaba mala, muy mala intención al momento de escribir su columna de difamación (perdón, de opinión), y la otra es que la condena del juez es tan desproporcionada como el intervencionismo del presidente Correa en todo el caso.
    Partiendo de esa base hay que repartir garrote (en el buen sentido de la palabra, sin violencia) a ambos con el animo sentar

  6. Felipe

    Advierto: desconozco buena parte de los recovecos de esta noticia por no vivir en el país (si esto vale de excusa).
    En este caso parece haber dos cosas ciertas. La primera es que el periodista llevaba mala, muy mala intención al momento de escribir su columna de difamación (perdón, de Opinión), y la otra es que la condena del juez es tan desproporcionada como el intervencionismo del presidente Correa en todo el caso.
    Partiendo de esa base, hay que repartir garrote (en el buen sentido de la palabra, sin violencia) a ambos implicados, con el ánimo sentar precedente, ontológico y judicial.
    Los periodistas no se pueden escudar en la libertad de prensa para ejercer el oficio de una manera irresponsable, animado por intereses partidistas y desprestigiando, aún más si cabe, la imagen de la profesión. Afirmar que un presidente dio orden de disparar contra civiles indefensos comporta una gravedad tan extrema como acusar de asesinato. Si esta afirmación, reproducida con total libertad (o impunidad?) en un medio de comunicación, no aporta las pruebas necesarias estamos hablando de un hecho muy grave, que no se puede permitir bajo ningún concepto ni interpretación. Aquí no estamos hablando de libertad de prensa, sino de difamación. Tampoco se puede excusar en el hecho de que es un artículo de opinión, porque atrincherándose tras ese formato se pueden cometer atrocidades periodísticas y protagonizar guerras de injurias y difamaciones sin ningún respaldo verídico.
    De ahí que estoy de acuerdo en algún tipo de castigo para una difamación de tamaña envergadura (se mediría por el alcance de la mentira: en este caso hablamos de abuso de poder e intento de asesinato. No soy abogado). Y el castigo debería ir en aumento de acuerdo a los antecedentes del difamador.
    En cuanto al intervencionismo del presidente correa a lo largo del caso y la condena imputada al medio de comunicación y al periodista huelen a abuso de poder. Ni el presidente puede entrar en estas guerras judiciales mientras ejerce su mandato, ni un juez puede invalidar de por vida (esto es prácticamente lo que han hecho al imponer semejante multa) a un medio de comunicación por una difamación. Aquí huele a trampa, huele a que Correa se dio un paseíllo por los juzgados con su banda presidencial. Y eso se debe investigar, la influencia del presidente sobre la decisión final del juez, y si hubo alguna, inhabilitar al juez, acusar a Correa y repetir juicio. Así debe funcionar un Estado que se precie de democrático y funcional.
    Espero haber sido claro.




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