Archivo para abril, 2011

Cuando sólo había la televisión, a veces, sólo a veces, nos dejaban llamar para formular preguntas en directo con importantes líderes políticos. Cuando llegó la política de proximidad, entonces seleccionaban (bajo un criterio incierto) a unos pocos ciudadanos para que compartieran en el mismo set de televisión con los candidatos de las elecciones de turno. Luego de los avances tecnológicos necesarios (streaming) y la voluntad de una gran corporación (Google), ahora aparecen sin restricciones geográficas hasta el presidente del Gobierno de España en Youtube. Anunciado para el 27 de abril, se puede ver aquí:

http://www.youtube.com/worldview

De nuevo no hay nada. La tecnología para transmitir una entrevista vía streaming existía ya hace varios años. Puro marketing. Pero eso sí, un golpe bajo a los canales de TV tradicionales que estaban acostumbrados a tener el monopolio del debate político. Interesante es el nuevo formato, en contraste con la vieja y conocida ronda de preguntas. Durante 10 días, del 12 al 22 de abril, los internautas enviaron a Youtube sus preguntas. Las más votadas por los usuarios, según YouTube, serán contestadas por José Luis Rodríguez Zapatero el miércoles 27 de abril. En particular, esto me emociona. Cada vez es más fácil que las personas digan lo que piensan, cuando y dónde quieran.

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El periodista polaco Ryszard Kapuscinski defendió hasta el día de su muerte la opción de tomar partido por la gente. Con esto se refería a las víctimas de los conflictos, aquellos que nunca deciden su destino, pero que son a quienes más afectan las decisiones tomadas por presidentes, ministros y generales de las guerras.  Hago esta reflexión porque por primera vez acepté ayuda material para desarrollar mi trabajo como periodista. Fue en Cachemira, una zona que India y Pakistán se disputan desde 1947. Uno de esos conflictos olvidados por los gobiernos del mundo, pero que aún no consigue apagarse del todo.

Siempre se nos dice a los periodistas que no debemos recibir ningún tipo de estímulo material para hacer nuestros reportajes. Pero en mi caso concreto ha servido para que un periodista independiente o free lance consiga hacerse con buenas historias. En beneficio del pueblo de Cachemira, en primer lugar, pero también de los medios de comunicación en España que no podrían permitirse acceder a estos trabajos de otra manera.

Cobertura:

· El camí del Caixmir a la independència (El Triangle, 2011)

· Les vídues que van aprendre a ser dones (ONGC, 2010)

· “La verdad sobre los desaparecidos está bajo tierra” (Público, 2009)

Conocí a principios de 2009 a una prestigiosa organización relacionada con la problemática cachemira.  Entonces averigüé por la posibilidad de apoyar un trabajo periodístico con apoyo logístico. Sólo así pude realizar lo que muchos colegas sueñan: hacer un viaje al exterior, escribir historias impactantes y, sobre todo, no arruinarse esperando nebulosas recompensas que quizás nunca llegarán. Para comprender de lo que hablo, basta echar una mirada a la miserable situación salarial de los periodistas, realizada por la revista XL Semanal en 2007.

Así que esta es la memoria económica de mi trabajo en Cachemira:

Ingresos:

-600 euros, por tres reportajes publicados en el diario Público, el semanario El Triangle y la revista mensual ONGC.

-Monto incierto, por escribir un relato periodístico en formato libro que aún está en etapa de producción.

Egresos:

-700 euros, por el billete de avión BarcelonaNueva DelhiSrinagar.

-50 euros, en concepto de alimentación durante 15 días de estadía en Srinagar y alrededores.

-0 euros, en concepto de hospedaje otorgado por la prestigiosa organización.

Para los ajenos a este oficio, hay que aclarar que soy afortunado. Conozco muchos colegas que han arriesgado sus vidas en tierras lejanas y peligrosas, con peor suerte que la mía. Por diversas razones, entre ellas, por la precariedad del periodismo. Esta profesión nunca ha sido para hacerse rico, pero sí para codearse con los poderosos.

Antes de escribir este post, reflexioné sobre si valía la pena o no publicar esta relación económica. Por un lado están las empresas, que quizás no quieren que se conozca lo que pagan a sus reporteros. Por otro lado, los comunicadores esperan que un día les paguen mejor y no quieren hacer mucho ruido de momento. Lo cierto es que ambos motivos me estimulan aún más. También el artículo de Antonio Pampliega en El País, que puede desalentar, o las historias del viajero Ander Izaguirre en su blog. Y por supuesto, también las crónicas incansables de mi amigo Jesús Martínez.

De momento lo más viable para un periodista freelance, que reside en España y desea realizar cobertura internacional, es viajar hasta el tercer mundo (ver el concepto de gastos por alimentación en este post).

En la foto: en mi recorrido por Cachemira, en el Valle de Sonamarg, el escenario bélico más elevado del mundo.





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